WALT WHITMAN – ESTADOS UNIDOS,1819-1892

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RESEÑA BIOGRÁFICA

Desde niño leyó con avidez los clásicos, interesándose muy especialmente en GoetheHegel y Emerson, quienes se convirtieron luego en su fuente de inspiración. Abandonó los estudios básicos para emplearse como ayudante de imprenta y más tarde ofició como maestro y periodista, escribiendo artículos para diversas revistas y periódicos.
En 1850 se trasladó a New Orleans para trabajar en el campo de la construcción. Cinco años más tarde, tras un gran esfuerzo económico, publicó su famosa obra “Hojas de hierba”, alabada en todos los medios literarios y reeditada un  sinnúmero de veces.
Durante la Guerra Civil norteamericana sirvió como ayudante de enfermería. Al terminar el conflicto continuó añadiendo poemas para las nuevas ediciones de su obra y escribiendo ensayos de contenido político.
Aquejado por varias enfermedades, se estableció en New Jersey donde falleció   en marzo de 1892.

Walt Whitman

La Guerra Civil

Mientras comenzaba la Guerra Civil estadounidense, Whitman publicó su poema ¡Suenen, suenen, tambores! como una llamada patriótica para el Norte.63 El hermano de Whitman, George, se unió al ejército unionista y comenzó a enviarle cartas sobre hechos vividos en el frente de batalla.64 El 16 de diciembre de 1862 una lista de los soldados muertos y heridos publicada en The New York Tribune incluía el nombre del “teniente G.W. Whitmore”, que Whitman tomó erróneamente por su hermano George.65 Se dirigió hacia el sur inmediatamente para encontrarlo y sufrió el robo de su billetera durante el trayecto.66 “Caminando todo el día y toda la noche, incapaz de montar, tratando de conseguir información, tratando de acceder a gente importante” escribió más tarde.67 Profundamente conmovido por la visión de los soldados heridos y las necrosis de sus amputados miembros, partió hacia Washington en diciembre de 1862 con la intención de no volver nunca más a Nueva York.66

Whitman College

Whitman College (Photo credit: Joe Shlabotnik)

Whitman College (Photo credit: Joe Shlabotnik)

En Washington D.C, el amigo de Whitman Charley Edridge lo ayudó a conseguir un trabajo de pocas horas en una oficina del ejército, dejando tiempo a Whitman para ofrecerse de voluntario como enfermero en los hospitales militares.68 Escribiría sobre esta experiencia en El gran ejército de la enfermedad, publicada en un periódico neoyorquino en 186369 y, doce años más tarde, en un libro titulado Memorias de la guerra.70 Más tarde contactó conEmerson para pedirle ayuda en la obtención de un puesto gubernamental.66 Otro amigo, John Trowbridge, entregó una carta de recomendación de Emerson para Salmon P. Chase, secretario delTesoro, esperando que garantizase a Whitman un puesto en su departamento. Chase, sin embargo, no quiso contratar al autor de un libro tan mal reputado como Hojas de hierba.71

Dist. Att'y Whitman & Reporters  (LOC)

Dist. Att’y Whitman & Reporters (LOC) (Photo credit: The Library of Congress)

Dist. Att’y Whitman & Reporters (LOC) (Photo credit: The Library of Congress)

El año 1864 fue difícil para la familia Whitman. El 30 de septiembre de 1863, el hermano de Whitman George fue capturado por los confederados de Virginia,72 y otro hermano, Andrew Jackson, murió de tuberculosis causada por alcoholismo en diciembre.73 Ese mes, Whitman envió a su hermano Jesse al asilo para lunáticos de Kings County.74

Whitman College

Whitman College (Photo credit: _ambrown)

Whitman College (Photo credit: _ambrown)

¡POEMA A WHITMAN!

El olor del café y de los periódicos.
El domingo y su tedio. La mañana
y en la entrevista página esa vana
publicación de versos alegóricos

de un colega feliz. El hombre viejo
está postrado y blanco en su decente
habitación de pobre. Ociosamente
mira su cara en el cansado espejo.

Piensa, ya sin asombro, que esa cara
es él. La distraída mano toca
la turbia barba y la saqueada boca.

No está lejos el fin. Su voz declara:
casi no soy, pero mis versos ritman
la vida y su esplendor. Yo fui Walt Whitman.

Camden, 1892Jorge Luis Borges
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Últimos años

Después de sufrir un accidente cerebrovascular en los albores de 1873, Whitman fue animado a mudarse desde Washington a Nueva Jersey junto a su hermano, el ingeniero George Washington Whitman, y su madre, que ya estaba muy enferma y que murió ese mismo año durante el mes de mayo. Ambos sucesos fueron difíciles para Whitman y lo dejaron deprimido. Se quedó en casa de sus hermanos hasta que pudo conseguir la propia.92 Sin embargo, antes de lograrlo, pasó un período brillante en la residencia de su hermano en Candem, donde también vivía su otro hermano Edward, inválido desde su nacimiento.93 Fue una época altamente productiva, publicando tres versiones más deHojas de hierba, entre otras obras. También fue entonces cuando recibió la visita de Oscar Wilde y la del pintor Thomas Eakins.

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THOMAS EAKINS PINTOR.

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CINCO POEMAS DE WALT WHITMAN

De “Canto a mí mismo”:

1. Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

Versión de León Felipe

* * *

5. Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti,
ni tu debes ser humillada ante el otro.

Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de tu
velada voz.

Recuerdo cómo yacimos juntos cierta
diáfana mañana de verano,
cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera
y suavemente te volviste hacia mí,
y apartaste la camisa de mi pecho, y
hundiste la lengua hasta mi corazón
desnudo,
y te extendiste hasta tocar mi barba,
y te extendiste hasta abrazar mis pies.

Prontamente crecieron y me rodearon
la paz y el saber que rebasan todas
las disputas de la Tierra,
y sé que la mano de dios es mi
prometida,
y sé que el espíritu de Dios es mi
propio hermano,
y que todos los hombres que alguna
vez vivieron son también mis
hermanos, y las mujeres mis
hermanas y amantes,
y que el amor es la sobrequilla de la
creación,
y que son incontables las hojas rígidas
o lánguidas en los campos,
y las hormigas pardas en los pequeños
surcos,
y las costras de musgo en el cerco
sinuoso, las piedras apiladas, el saúco,
la hierba carmín y la candelaria.

Versión de León Felipe

* * *

14. Estoy enamorado de cuánto crece al aire libre,
de los hombres que viven entre el ganado,
o de los que paladean el bosque o el océano,
de los constructores de barcos y de los timoneles,
de los hacheros y de los jinetes,
podría comer y dormir con ellos semana tras semana.

Lo más común, vulgar, próximo y simple,
eso soy Yo,
Yo, buscando mi oportunidad, brindándome
para recibir amplia recompensa,
engalanándome para entregar mi ser
al primero que haya de tomarlo,
sin pedir al cielo que descienda cuando yo lo deseo,
esparciéndolo libremente para siempre.

Versión de León Felipe

** *

17. Estos son en verdad los pensamientos
de todos los hombres en todas las
épocas y naciones, no son originales míos,
si no son tuyos tanto como míos,
nada o casi nada son,
si no son el enigma y la solución del enigma,
nada son.

Esta es la hierba que crece
dondequiera que haya tierra y agua,
este es el aire común que baña el globo.

Versión de León Felipe

* * *

18. Con estrépitos de músicas vengo,
con cornetas y tambores.
Mis marchas no suenan solo para los victoriosos,
sino para los derrotados y los muertos también.
Todos dicen: es glorioso ganar una batalla.
Pues yo digo que es tan glorioso perderla.
¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan!
¡Hurra por los muertos!
Dejadme soplar en las trompas, recio y alegre, por ellos.
¡Hurra por los que cayeron,
por los barcos que se hundieron el la mar,
y por los que perecieron ahogados!
¡Hurra por los generales que perdieron el combate y por todos los héroes
vencidos!
Los infinitos héroes desconocidos valen tanto como los héroes mas
grandes de la Historia.

Versión de León Felipe

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